De la automotivación a la excelencia profesional.Claves para alcanzar tus metas

La palabra motivación tiene un significado generalista, abierto y estándar. Si le añadimos el prefijo auto cambia de manera drástica, se convierte en personal e individual, adquiere tientes de palabra atrevida, viva, llena de connotaciones y sensaciones en forma de reto particular, y se proyecta generando en la persona habilidades especiales.

La excelencia profesional tiene cuatro estados:

  • Eficacia
  • Eficiencia
  • Trabajo en Equipo
  • Espíritu emprendedor

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Pánico Escénico

 

Son muchas las ocasiones en las que, a diario, tenemos que desarrollar una labor de comunicación hacia y con otros. Ya sea una sola persona, un pequeño grupo o un auditorio más amplio, nuestra intención es hacerlo lo mejor posible y que nuestro mensaje sea recibido de la forma más positiva, uniendo el alcance de nuestros objetivos a los intereses de nuestros “escuchantes”.

Nuestra seguridad antes de hacerlo suele ir desde la comodidad (a menudo peligrosa) hasta la verdadera angustia, dependiendo de cuál sea el receptor (en cantidad, experiencia, cercanía y simpatía) o nuestro conocimiento de la materia a comunicar. En los casos en que nuestra sensación inicial no es de total confianza, es cuando aparece el pánico escénico o, como decía Jorge Valdano con respecto al estadio Santiago Bernabeu, el miedo escénico.

Ese estadio (me refiero a esta fase de nuestras sensaciones, no al Bernabeu) no es sino una percepción exclusivamente nuestra de “pre-ocupación” (ocuparse antes de). El auditorio no sabe como nos sentimos y, de hecho, a nuestros “escuchantes” les “pre-ocupa” bastante poco. Están allí por voluntad propia o por obligación, pero esperan de nosotros que su tiempo no sea desperdiciado y sacar algo de nuestra intervención.

Ahora que ha quedado claro que nuestra única obligación es la de no defraudar, e independientemente de la propia imagen que tengamos como buenos o malos comunicadores, quiero aportarte las claves principales que a mí, en las numerosas intervenciones que he realizado en los últimos 30 años, me han servido y me siguen sirviendo para anular ese pánico escénico:

  • En las horas previas a tu intervención, haz lo que cualquier día que no tengas que comunicar.
  • Viste para la ocasión y lleva recambio (nunca se sabe cuando una salsa puede arruinarte el día).
  • Hidrátate con regularidad.
  • No repases el mismo día.
  • Antes de intervenir, preocúpate (ahora sí) por estar un poco antes y conocer tu sitio de intervención, coloca tus ayudas (notas, agua, etc.)
  • Asegúrate de que los sistemas de audio funcionan y  están configurados (volumen, ecualización, etc.) a tu voz.
  • Realiza ejercicios de respiración, pero no te oxigenes demasiado.
  • Lleva apoyos escritos, notas simples que deberás haber hecho el día anterior.
  • Sonríe. SIEMPRE.
  • Si es posible, procura saludar previamente a algunos de los asistentes y, por supuesto, saluda y da las gracias previamente a todo el auditorio. Esto les aportará cercanía a ellos y a ti tranquilidad.
  • Mira de frente en los primeros momentos.
  • No memorices la entrada inicial. Lo natural aporta mucho más que lo artificial.
  • Si de repente te agobias, piensa en la audiencia como si fueran tus hijos. Si no los tienes, en tus sobrinos y si tampoco, en cuando jugabas en el recreo del colegio.
  • Tus defectos solo los notaras tú.
  • No pretendas gustarles a todos. Es imposible.
  • Durante la intervención no fijes tu mirada en un solo asistente. Te aportará una falsa sensación de seguridad y el resto del auditorio se sentirá excluido.
  • Sabes lo que sabes, no más. No inventes, no mientas, no divagues.
  • No hables, CUENTA
  • No pienses, SIENTE
  • No des un discurso unidirecional, COMUNICA.

Como verás son notas sueltas, sin orden cronológico en el día de la intervención, que espero que te ayuden, al menos, a descubrir que tampoco es tan difícil. El auditorio no es tu enemigo y tienes mucho que ganar y aportarle.

Estas claves son las que a mi me valen pero no pretendo que sirvan a todos. Por eso te invito a que, a través de tus comentarios, aportes otras técnicas o costumbres que a ti te han servido para vencer al enemigo principal, el PÁNICO ESCÉNICO.

Gracias por leerme y manos a la obra

Volver a ser niños

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Hemos pasado a la madurez, bendito estado caótico de nuestro ser, donde se acumulan nuestras preocupaciones, donde nuestra mente dibuja escenarios de desdichas, donde nuestro sueño se convierte en pesadillas, un estado de nerviosismo permanente, de latente tristeza, un estado de ansiedad por llegar no sé adónde, un túnel de penumbra de fácil acceso y complicada salida.

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