Cómo tu actitud determina tu comunicación.

COMUNICACIÓN EFECTIVA (I)

Hoy inicio una serie de artículos, que intercalaré con otros, y que se integran bajo el título global de COMUNICACIÓN EFECTIVA.

Espero que os sirva de ayuda y que comentéis vuestras impresiones, tanto si estáis de acuerdo, como si no; Sobre todo si no, porque enriquecerá aún más el debate y ampliaremos horizontes entre todos.

El primero de la serie, como reza el título, se centra en nuestra actitud. como clave primera e ineludible, que marcará nuestro estilo y reforzará, o debilitará, la fuerza de nuestro mensaje.

Cuando nos comunicamos a diario en cualquiera de nuestros entornos, la única situación deseable es haber dicho lo que querías decir con un estilo y formas adecuados, pero totalmente adaptados a tu manera de expresarte. Y si, además, consigues generar los efectos esperados en tu oyente, amigo, eres un comunicador nato.
Hacer esto en el entorno profesional y personal, no es fácil; conlleva un esfuerzo importante para hacer las cosas de modo excelente, requiere añadir aquí y quitar allá y hacerlo sobre la marcha y que no parezca que estás actuando, que no eres tú mismo.

La capacidad de comunicación entendida como ese conjunto de habilidades que, además de minimizar los malos entendidos, los mensajes a medias o las interpretaciones erróneas, consigue transferir un mensaje conectando con el oyente, es una de las posesiones más preciadas para un profesional. Si lo tienes, enhorabuena; este artículo y los siguientes de esta serie te servirán para comprobar que lo estás haciendo bien; si no es así, quiero darte unas pautas para lograr que mejores en este ámbito.
Pero cuidado: sólo la práctica constante te lleva a interiorizar conductas. Al principio de cualquier cambio introducido en tu comportamiento, te habrás dado cuenta que necesitas pensar a cada momento “cómo lo tienes qué hacer”. Cuando lo conviertes en un hábito, el éxito está cerca y el cambio es algo asequible.

En este primer artículo, vamos analizar cuál es nuestra situación de partida en nuestros modos de comunicarnos.

Existen muchas clasificaciones de los tipos de actitud. A mí me gusta la que elaboró Albert Serra en el año 2005 que determina que existen 5 tipos de actitudes:

  • Proactiva: si eres así, estás la mayor parte del tiempo motivado de cara al objetivo que persigues y eres capaz, con frecuencia, de contagiar tu entusiasmo a tu entorno. En tus modos de comunicación empleas palabras positivas, sonríes con frecuencia, y expresas siempre la posibilidad de solución ante dificultades y escuchas. Cuando hablas, se te escucha.
  • Reactiva: si esta es tu conducta habitual, haces las cosas con interés, pero te gusta que te proporcionen instrucciones precisas, tu iniciativa es escasa y tu principal objetivo es cumplir con el objetivo y ser útil. En tu comunicación, eres poco comunicativo, lo tuyo es escuchar; te gusta que te den un feedback positivo de lo que haces, necesitas refuerzo verbal; tu discurso es escueto y más bien aséptico. Prefieres el silencio.
  • Pasiva: si eres pasivo eres de los que emplea el esfuerzo mínimo y pretende pasar desapercibido. Las personas pasivas no se comunican con fluidez, son introspectivos y algo negativos en sus modos comunicativos; nunca participas activamente y no sueles ofrecer tu opinión.
  • Negativa: sueles oponerte a las cosas, te enfadas con frecuencia y no sueles sentirte satisfecho. Tu comunicación se caracteriza por el uso de palabras negativas con tildes catastróficos. Ante cualquier situación te expresas buscando los contras; sueles culpar a los demás de tus fracasos y te frustras con frecuencia.
  • Colaborativa: te sientes a gusto arropado, trabajando en equipo y consiguiendo los objetivos formando parte de algo más grande; pero te cuesta trabajo tomar decisiones por ti mismo. Puedes comunicarte con fluidez con casi todo el mundo, caes simpático y tienes una comunicación “superflua” muy eficaz. Sonríes a menudo, te gusta conocer la opinión de los demás y sueles mostrar un buen nivel de escucha activa. Eres muy expresivo en gestos y ágil en tu discurso.

Ahora que conoces las diferentes actitudes, piensa con cuál te identificas más en el último mes en los diferentes ámbitos de tu vida, no tienen por qué coincidir. Tómate tu tiempo, pero no lo reflexiones en exceso, si lo haces, desvirtuarás la verdad para adaptarla a lo que te gustaría oír. ¿Lo tienes? Anótalo y consérvalo. En el próximo artículo te daré unas sencillas reglas para comenzar a introducir cambios en tu comunicación.

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Publicado por

antoniosanchezmigallon

Experto en formación y desarrollo de profesionales con más de treinta años de experiencia en actividades de formación consultiva.

6 comentarios en “Cómo tu actitud determina tu comunicación.”

  1. Me siento absolutamente proactiva con necesidad de pulir mi actitud demasiado recta en ocasiones. Es muy interesante y didactico. Seguiré tus publicaciones. Gracias

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  2. Gracias por el artículo Antonio.
    En resumen aparte del talento que posee cada persona, al final se trata de entrenar,entrenar,entrenar… vaya…!! cholismo en estado puro. Pero si, no se puede estar mas de acuerdo.

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  3. Muchas gracias por hacerme participe de esto, me es muy interesante, me considero estar o me gustaría estar en el Proactivo…….. Un saludo.

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