De la automotivación a la excelencia profesional.Claves para alcanzar tus metas

La palabra motivación tiene un significado generalista, abierto y estándar. Si le añadimos el prefijo auto cambia de manera drástica, se convierte en personal e individual, adquiere tientes de palabra atrevida, viva, llena de connotaciones y sensaciones en forma de reto particular, y se proyecta generando en la persona habilidades especiales.

La excelencia profesional tiene cuatro estados:

  • Eficacia
  • Eficiencia
  • Trabajo en Equipo
  • Espíritu emprendedor

Somos eficaces si dirigimos nuestras actuaciones a producir resultados, esto requiere conocimiento de lo que se va a hacer y cómo se va a hacer.

Somos eficientes si ponemos el foco en administrar los recursos para hacer las cosas bien, esto necesita interés por la acción y atención al detalle.

Trabajamos en equipo cuando tenemos la habilidad de cooperar e integrar a otros profesionales, y para ello es fundamental la sensibilidad hacia las personas, el liderazgo y la capacidad para influir.

Somos emprendedores si poseemos capacidad de cambiar ante las oportunidades y amenazas, para lo que la creatividad y la tolerancia al riesgo son indispensables.

La mediocridad personal transcurre por el primer estado, es decir, las personas hacen las cosas y punto, sin atención especial, sin cooperación y ayuda de otras personas y sin creatividad. Este estado, donde nos quedamos la mayoría, genera, sin darnos cuenta, pesimismo, angustia, tensión, malestar general y destroza la automotivación personal.

Nuestras metas, deseos, ilusiones y retos personales necesitan pasar por los tres estados restantes. Aún a falta de conocimientos en la tarea a realizar, el individuo que de verdad intenta hacerla pide ayuda e innova la forma de hacerla y esto garantizará cierta excelencia en la ejecución. El problema es que no estamos preparados para ello; nos es más fácil permanecer angustiados y salir del paso que proponer en nuestras actuaciones la automotivación necesaria.

En el entorno profesional o damos valor a lo que hacemos y generamos una expectativa clara en su desarrollo, o el caos llegará y nosotros mismos nos convertiremos en personas poco valoradas y, lo que es peor, tampoco nos valoraremos a nosotros mismos.

La excelencia en el entorno laboral necesita hoy de personas dinámicas, resolutivas, con capacidades para generar confianza, determinantes pero dialogantes, apasionadas, comunicativas, expresivas, dispuestas y flexibles; todo esto se entrena, se practica, se aprehende, y el único motor que revoluciona estas habilidades es la automotivación.

“Busca tu propia motivación porque es la única clave de tu valor en tu desempeño”

Publicado por

antoniosanchezmigallon

Experto en formación y desarrollo de profesionales con más de treinta años de experiencia en actividades de formación consultiva.

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