Emprender con viento de cola

Después de haber tratado varias de las cuestiones que tienen que ver con la habilidad de la comunicación y cómo podemos aprovechar nuestro potencial, hoy quiero trasladaros diversas reflexiones en torno al emprendimiento. Son ideas que ya pude tratar en el foro de Salón Miempresa, a principios de año, al que muy amablemente fui invitado a través de LID editorial.

Crear una empresa que te permita vivir dignamente haciendo lo que te gusta es, francamente, una tarea difícil. Sí, no voy a engañarte diciéndote lo maravilloso que es si uno lo desea con mucha fuerza. Es un camino complicado, que suele poner a prueba la resiliencia del que se pone a ello. Pero hay que reconocer que, viendo como marcha la economía patria y la internacional y las convulsiones de este macroeconómico mundo, es una salida más que eficaz hacia el empleo de muchos jóvenes y no tan jóvenes.

Es cierto, siempre hablamos del autoempleo para jóvenes como salida a situaciones de desempleo enquistado, pero ahora, la nueva coyuntura económica ha puesto en la carrera del autoemprendimiento a muchos profesionales experimentados que han sufrido en sus carnes el azote de la crisis.

En un mundo cada vez más globalizado, permeable a los cambios y abierto a la innovación (las crisis siempre agudizan el ingenio), el autoempleo puede convertirse en una tabla de salvación de muchos, no sólo de los que emprenden y encuentran su propio “nicho” profesional, sino del resto de la sociedad que necesita economías saneadas, gasto de particulares y organizaciones e inversión. Estos pequeños gigantes empresariales que son las micro y pequeñas empresas, casi sin darnos cuenta, vacían poquito a poquito las bolsas de paro, generan ilusión, y tejen una red empresarial sólida allá donde los emprendedores abundan en momentos difíciles.

Que las empresas pequeñas son fundamentales en la economía está más que demostrado por los que son doctos en el tema. Pero, ¿cómo remover las vocaciones empresariales? ¿Qué hacer para seguir promocionando la creación de nuevas empresas? ¿Qué impulso final necesita el que desea emprender para hacerlo?

La respuesta a estas preguntas es la automotivación. La dificultad para explicar aquí y ahora este concepto, es que la automotivación como su nombre indica hace referencia a visiones, valores y misiones propias de cada uno de todos los que se plantean emprender. No hay un sistema global para poder automotivarse y dar el paso definitivo, no existen fórmulas mágicas generales.

En mi vida profesional he coincidido con muchos que deseaban emprender. Gente con proyectos solventes y viables desde todos los puntos de vista, con los conocimientos necesarios para afrontar la tarea, pero la mayoría con un nexo común: el miedo al fracaso.

Parémonos un momento a reflexionar acerca de cómo eliminar el miedo de nuestro catálogo de reacciones, sobre todo si estamos pensando en emprender. El efecto es asombroso y el proceso bien sencillo si conseguimos que quede interiorizado en nosotros. A saber: vamos a suponer por un momento que nos quedamos encerrados por accidente en una casa de las que producen verdadero pánico.

  • La primera y más instintiva reacción será sentir miedo.
  • Después, suele abrirse paso el uso de la razón que nos llevará a poner en marcha un plan para salir.
  • Tras esto, la motivación de vernos fuera de la casa será el factor determinante para emprender el camino desbloqueando nuestras piernas atenazadas instantes antes por el pánico atroz.

Así funciona la motivación y así ha de funcionar para librarnos de temores que nos impiden avanzar.

Y si le añadimos el prefijo “auto” deja de ser un concepto general para convertirse en una palabra personal e intransferible, atrevida, viva, llena de connotaciones y sensaciones en forma de reto particular y que se proyecta para generar en la persona habilidades muy especiales.

Cada uno ha de buscar su propia automotivación para vencer el miedo al fracaso y superar los obstáculos que sin duda hallará en su aventura empresarial. Estará basada en diferentes pilares, que van desde ganar dinero, a hacer algo útil, pasando por estar ocupado, invertir, etc.

Esta automotivación se comporta como una meta volante permanente en nuestra carrera de fondo y provoca en nosotros estados mucho más acordes con el éxito. Estos estados, combinados, desembocan en la excelencia en el desempeño. Veamos cuáles son:

  • Nos hace más eficaces, porque dirigimos nuestras actuaciones a producir resultados acordes con nuestra misión, visión y valores.
  • Nos hace más eficientes ayudándonos a poner el foco en administrar unos recursos determinados de cara a hacer las cosas bien, lo que nos genera interés por la acción y la atención al detalle.
  • Nos impulsa a rodearnos de personas que nos permitan integrar y cooperar.
  • Nos ayuda a cambiar ante oportunidades y amenazas, siempre con nuestra meta volante al fondo, potenciando nuestra creatividad y tolerancia al riesgo.

Así pues, si estás decidido a emprender (casa del pánico), permítete temer, después razona, busca tu automotivación y adelante. Busca ayuda cuando encuentres escollos en el camino y trabaja siempre bajo el paraguas de los cuatro estados de la excelencia que acabo de describir.

Si no haces todo esto, tu experiencia será mediocre. ¿Podrías triunfar de todos modos? Sin duda, SÍ. Pero pasarías de puntillas por el mundo empresarial sin llegar a saber nunca si le extrajiste todo el jugo potencial a tu idea, a tu negocio. Y vivirás muchos más momentos de angustia, pesimismo, tensión y malestar que te alejará cada vez de tu automotivación para emprender.

Sé dinámico, resolutivo, analiza tus capacidades y ponlas a tu servicio, sé apasionado, ten confianza en ti mismo, equivócate, no hay mejor enseñanza, comunica, aprende siempre, se determinante y flexible. Si deseas todo esto, enciende el motor de tu automotivación y navegarás con viento de cola.

Anuncios

Elige tu estilo de comunicación y hazlo bien. Suma y sigue.

Comunicación efectiva (IV)

Retomo esta serie inaugurando las entradas de 2017. Para volver a situarnos en el hilo argumental, recuerda que, a estas alturas, si has puesto en marcha algunas recomendaciones que te he ido facilitando, estoy seguro de que tu cambio de estilo ya habrá sido patente. Es muy posible que al reencontrarte estas pasadas fiestas con cuñados/as, hermanos/as, suegro/a y demás elenco familiar, hayas puesto en práctica tu nueva manera de comunicarte, adoptando las actitudes adecuadas y sesgando el daño que te provocan los vampiros emocionales; tal vez esto último, estando rodeado de la “bendita” familia, te haya resultado más difícil… Seguro que te has esforzado frente a la adversidad.

Es cierto, cuando la familia se reúne en torno a una mesa en las celebraciones navideñas, se pueden observar las diferentes actitudes comunicativas y reconocer vampiros emocionales. También se detectan con facilidad los tres estilos de comunicación más conocidos si te sientas a degustar manjares con la mentalidad adecuada.

Continúa leyendo Elige tu estilo de comunicación y hazlo bien. Suma y sigue.

Receta para deshacerse de la gente tóxica

COMUNICACIÓN EFECTIVA (III)

Como os prometía en la anterior entrada, aquí va mi receta para deshacerse de la gente tóxica:

  • Respira en profundidad y conserva la calma ¡siempre! No te precipites en enjuiciar la situación; tu hartazgo, rechazo hacia el vampiro y desesperación, harán que desates tu ira o tu rabia y tomarás decisiones desacertadas.
  • Antes de lanzarte a la crítica gratuita o la excusa, analiza si tú tienes alguna responsabilidad en la situación. Ello te permitirá adoptar estrategias adecuadas.
  • Minimiza el daño: ¿qué puede pasarte realmente? Si analizas las consecuencias de cada situación de manera objetiva te darás cuenta de que no hay que dramatizar, normalmente el vampiro es finalmente cobarde y nunca pasa nada irremediable.
  • Se proactivo, no reactivo. No rebatas sus argumentos, ganará la batalla. Adelántate y defiende tus posturas con valentía y serenidad. Quítale la razón.
  • Toma el control de la situación y establece límites. Hazle saber lo que no estás dispuesto a aceptar. Recuerda mantener la serenidad.
  • Nunca pierdas los papeles. Las reacciones exageradas o fuera de tono no te harán ningún favor. Nunca seas agresivo.
  • Mantén tu postura hasta el final y conversa efectuando preguntas en lugar de afirmaciones categóricas.

Ya lo tienes. Practica delante del espejo cuanto sea necesario. Reflexiona si, en parte, la razón de tu estado y formas de comunicación son culpa de un personaje así. Ármate de valor, atrévete a cambiar el paradigma y hazle frente. Cuando lo consigas, estarás preparado para afrontar la siguiente fase de este proceso de cambio. Pero eso, será en la siguiente entrada.

¡Buen dia a todos!

Cómo la actitud de los demás determina tu comunicación. Los Vampiros emocionales.

COMUNICACIÓN EFECTIVA (II)

Espero y deseo que hayas analizado con sinceridad quirúrgica cuál es la actitud que domina con frecuencia tu forma de comunicarte. Recuerda que, como se expresó en la anterior entrada de este blog, podemos ser proactivos, reactivos, pasivos, negativos y colaborativos.

Si eres negativo, pasivo o reactivo, para mejorar tu comunicación tendrás que comenzar por tu actitud ante las cosas; el camino no será fácil y vamos a darte en este artículo una primera clave, sobre todo si no siempre fuiste así. Si, por el contrario, ostentas la enorme virtud de ser proactivo o colaborativo, continúa leyendo también. No pienses que lo tienes todo resuelto. ¡No eres una máquina!

A lo largo de mi carrera he conocido a muchos profesionales que tenían inicialmente un estilo de comunicación basado en una actitud adecuada y con el paso del tiempo cambiaron a otro menos productivo.

Los responsables de este cambio negativo pueden ser muchos y proceder de muchos frentes. Yo me voy a centrar hoy en dos:

  • Cuando el cambio se gesta en tu interior, puedes estar siendo tú mismo el que no está manejando acertadamente los factores que gestionan tu automotivación, tu capacidad de mejora, tu afán de superación o tu resistencia a la adversidad.
  • Cuando los factores del cambio son externos, puede ser tu compañero de al lado, tu jefe o esos clientes que nos roban la energía y que se han llamado “vampiros emocionales”. Ellos serán los protagonistas de nuestro artículo de hoy. Cómo detectarlos y anularlos permitirá que dejemos el campo libre antes de afrontar los retos personales que nos llevarán a mejorar nuestros modos de comunicarnos.

vampiros-de-energia_thumb4

Los vampiros emocionales

Los vampiros emocionales son el peor perfil del que te puedes rodear en tu vida profesional o personal. Comprueba, de todas formas, que no es el día de Halloween porque entonces estás a salvo 🙂

Todos hemos sufrido el hechizo de uno de ellos. Minan tus mejores habilidades para el desempeño, trastocan tu comunicación, devastan tu fortaleza, afectan tu autoestima, desvirtúan tu actitud frente a las situaciones, acongojan tu capacidad de toma de decisiones… Si reflexionas, seguro que en este momento puedes reconocer a alguno en tu entorno.

Estos perfiles ponen constantemente a prueba tu resiliencia, tu capacidad de sobreponerte a la adversidad y consiguen que la persona más proactiva o colaborativa se torne (con el paso del tiempo y el mantenimiento de ciertas conductas) negativa o pasiva, o que adopte incluso estilos de comunicación agresivos.

Y bien, ¿cómo puedes detectarlos?: Continúa leyendo Cómo la actitud de los demás determina tu comunicación. Los Vampiros emocionales.

Cómo tu actitud determina tu comunicación.

COMUNICACIÓN EFECTIVA (I)

Hoy inicio una serie de artículos, que intercalaré con otros, y que se integran bajo el título global de COMUNICACIÓN EFECTIVA.

Espero que os sirva de ayuda y que comentéis vuestras impresiones, tanto si estáis de acuerdo, como si no; Sobre todo si no, porque enriquecerá aún más el debate y ampliaremos horizontes entre todos.

El primero de la serie, como reza el título, se centra en nuestra actitud. como clave primera e ineludible, que marcará nuestro estilo y reforzará, o debilitará, la fuerza de nuestro mensaje.

Cuando nos comunicamos a diario en cualquiera de nuestros entornos, la única situación deseable es haber dicho lo que querías decir con un estilo y formas adecuados, pero totalmente adaptados a tu manera de expresarte. Y si, además, consigues generar los efectos esperados en tu oyente, amigo, eres un comunicador nato.
Hacer esto en el entorno profesional y personal, no es fácil; conlleva un esfuerzo importante para hacer las cosas de modo excelente, requiere añadir aquí y quitar allá y hacerlo sobre la marcha y que no parezca que estás actuando, que no eres tú mismo.

La capacidad de comunicación entendida como ese conjunto de habilidades que, además de minimizar los malos entendidos, los mensajes a medias o las interpretaciones erróneas, consigue transferir un mensaje conectando con el oyente, es una de las posesiones más preciadas para un profesional. Si lo tienes, enhorabuena; este artículo y los siguientes de esta serie te servirán para comprobar que lo estás haciendo bien; si no es así, quiero darte unas pautas para lograr que mejores en este ámbito.
Pero cuidado: sólo la práctica constante te lleva a interiorizar conductas. Al principio de cualquier cambio introducido en tu comportamiento, te habrás dado cuenta que necesitas pensar a cada momento “cómo lo tienes qué hacer”. Cuando lo conviertes en un hábito, el éxito está cerca y el cambio es algo asequible.

En este primer artículo, vamos analizar cuál es nuestra situación de partida en nuestros modos de comunicarnos.

Existen muchas clasificaciones de los tipos de actitud. A mí me gusta la que elaboró Albert Serra en el año 2005 que determina que existen 5 tipos de actitudes:

  • Proactiva: si eres así, estás la mayor parte del tiempo motivado de cara al objetivo que persigues y eres capaz, con frecuencia, de contagiar tu entusiasmo a tu entorno. En tus modos de comunicación empleas palabras positivas, sonríes con frecuencia, y expresas siempre la posibilidad de solución ante dificultades y escuchas. Cuando hablas, se te escucha.
  • Reactiva: si esta es tu conducta habitual, haces las cosas con interés, pero te gusta que te proporcionen instrucciones precisas, tu iniciativa es escasa y tu principal objetivo es cumplir con el objetivo y ser útil. En tu comunicación, eres poco comunicativo, lo tuyo es escuchar; te gusta que te den un feedback positivo de lo que haces, necesitas refuerzo verbal; tu discurso es escueto y más bien aséptico. Prefieres el silencio.
  • Pasiva: si eres pasivo eres de los que emplea el esfuerzo mínimo y pretende pasar desapercibido. Las personas pasivas no se comunican con fluidez, son introspectivos y algo negativos en sus modos comunicativos; nunca participas activamente y no sueles ofrecer tu opinión.
  • Negativa: sueles oponerte a las cosas, te enfadas con frecuencia y no sueles sentirte satisfecho. Tu comunicación se caracteriza por el uso de palabras negativas con tildes catastróficos. Ante cualquier situación te expresas buscando los contras; sueles culpar a los demás de tus fracasos y te frustras con frecuencia.
  • Colaborativa: te sientes a gusto arropado, trabajando en equipo y consiguiendo los objetivos formando parte de algo más grande; pero te cuesta trabajo tomar decisiones por ti mismo. Puedes comunicarte con fluidez con casi todo el mundo, caes simpático y tienes una comunicación “superflua” muy eficaz. Sonríes a menudo, te gusta conocer la opinión de los demás y sueles mostrar un buen nivel de escucha activa. Eres muy expresivo en gestos y ágil en tu discurso.

Ahora que conoces las diferentes actitudes, piensa con cuál te identificas más en el último mes en los diferentes ámbitos de tu vida, no tienen por qué coincidir. Tómate tu tiempo, pero no lo reflexiones en exceso, si lo haces, desvirtuarás la verdad para adaptarla a lo que te gustaría oír. ¿Lo tienes? Anótalo y consérvalo. En el próximo artículo te daré unas sencillas reglas para comenzar a introducir cambios en tu comunicación.

De la automotivación a la excelencia profesional.Claves para alcanzar tus metas

La palabra motivación tiene un significado generalista, abierto y estándar. Si le añadimos el prefijo auto cambia de manera drástica, se convierte en personal e individual, adquiere tientes de palabra atrevida, viva, llena de connotaciones y sensaciones en forma de reto particular, y se proyecta generando en la persona habilidades especiales.

La excelencia profesional tiene cuatro estados:

  • Eficacia
  • Eficiencia
  • Trabajo en Equipo
  • Espíritu emprendedor

Continúa leyendo De la automotivación a la excelencia profesional.Claves para alcanzar tus metas

¿Despachar?, ¿Vender?, ¿Asesorar? o ¿Influenciar?

Que las reglas en la venta han cambiado ya no puede dudarlo nadie. Que el éxito comercial está basado fundamentalmente en las transacciones personales ya no es una recomendación, es una actitud que cualquier empresa o persona dedicada a la venta debe interiorizar de tal manera que pase a formar parte de su ADN.

Ya está bien de querer seguir haciendo lo mismo solo por el hecho de que la cuenta de explotación vaya bien, o porque “esto siempre se ha hecho así”.

Quiero trasladaros lo que, para mí, significa el cambio de paradigma para afrontar las ventas de forma efectiva y continuada.

Empecemos por la semántica práctica de ciertos conceptos:

DESPACHAR: Acción comercial donde el vendedor entrega a petición del cliente un producto; no es necesario mirar a la cara, incluso dialogar. Termina la transacción comentando el vendedor “el siguiente por favor”, a veces ni este final es necesario, movemos la cabeza y con la mirada damos paso al siguiente en demandar un nuevo producto.

VENDER: Acción comercial donde el vendedor de manera mecánica, habla y habla de las características del producto, (por cierto todas extraordinarias), a la espera de que el cliente por un proceso de convicción personal (casi por ósmosis natural) aproveche de manera casi innata el producto ofrecido.

ASESORAR: Proceso comercial donde el vendedor se atreve a preguntar al cliente algunas cuestiones específicas sobre el uso o disfrute del producto ofrecido, interactuando verbalmente para encontrar puntos de acuerdo mutuo entre los beneficios del producto o servicio (y no las características), para un convencimiento racional del cliente en su efecto de compra, es decir, éste se encuentra con mayor agradecimiento tanto hacia el producto en sí, como con el comercial que le ha atendido.

INFLUENCIAR: Proceso comercial donde el vendedor desde el principio goza de:

1.- Una Energía física demostrable y visible, kinésica y verbal.

2.- Una Energía emocional sensible al cliente, positiva, en rostro, aspecto y vocabulario. Donde tiene claro desde el momento de preparación de la entrevista o la atención al cliente dos objetivos:

A.- Debe vender sus propuestas y sus productos.

B.- Debe conservar la relación personal en el tiempo (para toda una vida).

Pero, ¿cuál nos lleva al éxito?

De las tres primeras, ninguna o todas respondería yo. Estamos acostumbrados a vender, o a fracasar con ellas y, en cualquier caso, a interactuar comercialmente en estos tres estados, y por lo tanto por costumbre satisfechos.

La última la hemos probado poco, exige (con respecto a nosotros y al cliente):

MAYOR PREPARACIÓN PREVIA

1.- Quién es.

2.- Cómo es.

3.- Qué debo venderle.

4.- Qué producto cruzado le vendría bien.

MEJOR COMUNICACIÓN

1.- Cómo me expreso.

2.- Mi mirada: atenta y reflexiva.

3.- Mi lenguaje corporal: dispuesto y enérgico.

4.- Poder de atracción con mi lenguaje verbal y paraverbal.

CONTROL SOBRE LA VENTA

1.- Saber cuándo debo comprobar su satisfacción en el uso.

2.- Conocer su grado de orgullo cuando el ciclo de vida del producto ha finalizado.

3.- Preparar una nueva entrevista para volver a vender.

No sabemos con ciencia cierta la cantidad de oportunidades que nos perdemos, pero os aseguro que somos capaces de ser seres influyentes en nuestro terreno personal para impactar, generar buenas sensaciones, penetrar en el corazón, marcar un buen recuerdo en las personas y sin embargo en el terreno profesional, no hemos hecho el esfuerzo.

Pensemos, seamos sinceros con nosotros mismos a través de estas reflexiones y, sobre todo, ¡Pongámonos a crear!

INFLUENCIAR PARA VENDER